* Investigaciones demuestran que hay una creciente conciencia sobre el sufrimiento que causan los espectáculos al estilo circense y los paseos sobre los elefantes. Bañarlos ahora es una de las experiencias más anheladas por los turistas. World Animal Protection realizó estudio “ Los elefantes no son mercancías".
Redacción RD:
CDMX 12 agosto 2020.- Un nuevo reporte de World Animal Protection expone las alarmantes tendencias del
turismo con elefantes alrededor de Asia, las cuales se esperan que empeoren
cuando los operadores de estos lugares traten de recuperar los ingresos
perdidos por el impacto causado por el COVID-19.
A lo
largo del continente asiático, hay más de 3.800 elefantes en cautiverio en 357 campamentos.
Tailandia tiene tres cuartos de estos elefantes y se ha visto un impactante aumento
del 70% en estos números en solo 10 años, según la tercera edición del informe
Los Elefantes
no son mercancías. Este, el más reciente estudio, compara una
investigación hecha durante los últimos 10 años en el turismo con elefantes, en
donde se evaluaron lugares en Tailandia, India, Laos, Camboya, Nepal, Sri
Lanka y Malasia.
Los turistas, inconscientemente, han promovido
estas crueles prácticas al hacer parte de pequeñas interacciones con elefantes,
como bañarlos y tomarse fotos con ellos. Las investigaciones demuestran que hay
una creciente conciencia sobre el sufrimiento que causan los espectáculos al estilo circense y los paseos
sobre los elefantes. Sin embargo, los lugares que ofrecen espacios para
bañar a los elefantes se han vuelto muy populares en los últimos cinco años, e
incluso en Tailandia estos sitios se han triplicado. Los lugares que ofrecen
este tipo de experiencias también se disfrazan a menudo de santuarios y centros
de rescate, engañando de esta forma a los turistas.
Los
hallazgos son aterradores, pues revelan que 2.390 (63%) elefantes están
sufriendo y viviendo en condiciones deplorables en 208 instituciones en los
países analizados, y de estos, solo 279 (7%) elefantes viven en lugares con
altos estándares de bienestar. Estos, en contraste con 2015, cuando 2.242 (77%)
elefantes vivían en condiciones inadecuadas y 194 (7%) vivían en sitios con
buenas prácticas de bienestar animal.
Los
elefantes representan un gran porcentaje del negocio para los operadores de
turismo, pues ofrecen interacciones en espectáculos, paseos, baños o para
fotografías. Según el informe, antes de la pandemia causada por el COVID-19, la
industria turística de elefantes en cautiverio generaba entre $581 y $770 millones de dólares en ventas al
año, a costa del sufrimiento de estos animales.
Audrey Mealia,
Directora Global de Vida Silvestre en World Animal Protection señaló: “Para muchos turistas,
viajar a Asia y no tener un encuentro con un elefante es inconcebible, ya sea
en un espectáculo, en un paseo o en un baño. Lamentablemente, estos turistas
amantes de los elefantes que quieren vivir una experiencia única en la vida están
apoyando la demanda de un gran problema que causa un sufrimiento inimaginable
que pocos ven, pero que ocurre detrás de escena”.
Port
ello añadió: “Estos animales inteligentes y sociables son las víctimas de un
comercio que los explota en grandes cantidades. Los turistas necesitan saber la
verdad: cualquier elefante al que usted pueda acercarse lo suficiente para
tocarlo, es un elefante que ha sido sometido a un aterrador abuso.
No solo
se trata de los paseos o espectáculos al estilo de los circos, también aquellas
oportunidades que ofrecen algunos llamados santuarios, orfanatos y centros de
rescate para bañarse o tomarse fotos con los elefantes. Estos lugares no son
inocentes, son crueles”.
Ya que
la industria se detuvo por completo como consecuencia de la pandemia, muchos de
estos campamentos se vieron obligados a cerrar y a despedir a su equipo de
trabajo, mientras pocos quedaron para cuidar de los elefantes. World Animal Protection ha proporcionado
fondos a 13 campamentos que tienen prácticas éticas y amigables con los
elefantes alrededor de Asia, para ayudarlos a superar estos momentos difíciles
y así mantenerlos a flote.
Como una
solución sostenible y a largo plazo, la organización aboga por la prohibición
de la reproducción en cautiverio de los elefantes utilizados para el turismo
comercial, para evitar que las futuras generaciones de estos animales no sufran
este trauma. Los turistas también tienen cierto poder sobre esto y pueden
alejarse de las prácticas poco éticas y elegir lugares donde pueden ver a los
elefantes en su hábitat natural o apoyar a los campamentos con altos estándares
de bienestar.
Para la
mayoría de los elefantes, no es posible volver a la libertad, así que un
santuario real es la mejor opción. Estos lugares funcionan solo con un modelo
de observación, que igualmente crean trabajos e ingresos para los locales que
quieran unirse como cuidadores, también conocidos como manhouts.
World Animal
Protection
hace un llamado al mundo, desde los turistas y hasta los operadores de esta industria,
para que asuman la responsabilidad y acaben con la explotación de animales silvestres,
para siempre. Si hay menos demanda, habrá menos elefantes sufriendo.
La
organización benéfica también hace un llamado a los líderes del G20 para que impongan una prohibición global al comercio de fauna silvestre y así eliminar las amenazas de futuras pandemias
que pueden afectar nuestra salud y la economía.