* Hacen un llamado a STPS para que atienda recomendaciones de especialistas, para que este programa sea realmente una oportunidad para todos los jóvenes que la necesitan.
Redacción RD:
CDMX 14 enero 2019.- Los Lineamientos publicados en
el Diario Oficial de la Federación del Programa Jóvenes Construyendo el Futuro,
dirigido a la población de entre 18 y 29 años que no estudia y no trabaja, no
resuelven la principal limitación del Plan para este sector “ya que, en su
diseño y operación, la desigualdad de género no está debidamente atendida.”
Considerando que “la mayoría de los jóvenes que no estudian y no trabajan son
mujeres que ya laboran, aunque no de manera remunerada: muchas de ellas cuidan
niños, a otros familiares, enfermos o adultos mayores”, así lo señaló el Centro
de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY) al presentar un documento de
análisis sobre estos puntos.
En su
documento, el CEEY reitera la pertinencia, la oportunidad y el potencial que
tiene este Programa para atender el problema que enfrentan los jóvenes que no
estudian y que no trabajan, así como las múltiples afectaciones que se derivan
de esa situación. No obstante, también enfatiza la conveniencia de considerar
todas las áreas de oportunidad que tiene el Programa ya identificadas en la
nota de política pública
El
programa «Jóvenes Construyendo el Futuro» a la luz de «Millennials en América
Latina y el Caribe: escuchando a los jóvenes de México”», publicada por el CEEY
el pasado 11 de diciembre. Dicha nota se sustenta en las opiniones de un grupo
de especialistas e investigadores convocados por el CEEY para analizar el
programa “Jóvenes Construyendo el Futuro”.
Sin
embargo, en los Lineamientos publicados en el DOF, no se consideraron las
recomendaciones del CEEY, con la excepción de algunos aspectos del número 6:
«Agregar otras modalidades. Impulsar inclusión social en el trabajo en los
ámbitos: i) rural, ii) alta marginación; iii) mayores de 45 años; iv) personas
con discapacidad.»
En
particular, los presentes Lineamientos no resuelven el problema de exclusión
laboral y falta de ingresos de las mujeres que no estudian y no trabajan y
tienen hijos; estas suman casi un 20 % de las mujeres entre los 19-24 años
(solo el 8 % de la población masculina de este mismo grupo de edad no estudia y
no trabaja).
Mencionan
que “ellas ya están trabajando más horas, aunque su trabajo es en el hogar y no
es remunerado. Ellas dedican casi el doble de tiempo que los demás jóvenes a
cuidar a sus hijos, a familiares y a realizar labores domésticas”.
El CEEY
afirmó que una oportunidad para atender esta limitación hubiese sido incluir en
los Lineamientos, entre los derechos de los becarios y en adición al seguro
médico, la posibilidad de que las mujeres con niños pequeños en el grupo de
referencia utilizaran las guarderías del IMSS o de otras instituciones para
poder participar activamente en el Programa.
Otro
hueco en los Lineamientos “Jóvenes Construyendo el Futuro”, es
que mantienen como requisito de participación que él o la joven no se encuentre
ya trabajando. De acuerdo con las recomendaciones del CEEY se pedía no
restringir el acceso de aquellos jóvenes que trabajan. Por 2 razones: i) se brinda oportunidad de salir de
empleos precarios para tener acceso a capacitación y así a mejores trabajos; y
ii) en caso de jóvenes con empleos informales, es difícil probar la condición
laboral.
Finalmente,
el CEEY recordó cuáles son las 8 recomendaciones al Programa
Jóvenes Construyendo el Futuro:
1. Atender la
desigualdad de género, ya que los desafíos que
enfrentan los varones y las mujeres de este grupo de jóvenes son diferentes. 2. Blindar la operación del programa,
lo que implica implementarlo de manera gradual con una fuerte inversión en la
plataforma digital. 3. Proveer puertas
de salida, fortaleciendo al Sistema Nacional de Empleo (SNE) y al Instituto
Nacional de la Juventud (ONJUVE), para que los jóvenes beneficiarios pueden
luego insertarse al mercado laboral. 4. Limitar
riesgos, como la simulación y el bajo impacto, lo que puede suceder si la
capacitación se realiza en empresas informales, pequeñas o poco productivas.
5. No restringir
el acceso al programa de los jóvenes que ya trabajan, pero no están siendo
capacitados, ya que ellos podrían beneficiarse considerablemente. 6. Ampliar, eventualmente, las
modalidades del programa para contribuir a la inclusión social en el trabajo en
los ámbitos rural, alta marginación, mayores de 45 años y personas con
discapacidad. 7. Aprovechar la
experiencia y lecciones que dejaron programas de formación y capacitación
anteriores, en el país y en el extranjero. 8.
Adoptar un enfoque de movilidad social, esto es, articular el programa con
otras políticas públicas que igualen las oportunidades entre los mexicanos a lo
largo de todo el ciclo de vida.
El CEEY
hizo un llamado a la Secretaria de
Trabajo y Previsión Social para que realice las adecuaciones recomendadas
al Programa, ya que, de lo contrario, este carecerá de los elementos para que
sea en un instrumento de impulso para la igualdad de oportunidades y la
movilidad social en México.