* El grado de fibrosis hepática es el principal indicador del riesgo de progresión a cirrosis y otras complicaciones, por lo que su detección temprana es clave para el manejo clínico. La MASLD avanza sin síntomas, pero hoy puede detectarse a tiempo con estudios no invasivos que permiten prevenir complicaciones graves.
Redacción RD:
CDMX 20 de abril de 2026 – En el marco del Día
Mundial del Hígado, especialistas en salud hacen un llamado a
visibilizar una condición que va en aumento: la enfermedad hepática asociada a
disfunción metabólica (MASLD). Lejos de ser sólo “acumulación de
grasa”, se trata de un trastorno que puede evolucionar de forma silenciosa
hacia etapas más graves (cirrosis y cáncer hepático) sin presentar síntomas
evidentes en sus fases iniciales.
En
América Latina, la enfermedad hepática grasa asociada a disfunción metabólica
(MASLD) se ha convertido en un reto creciente de salud pública. Se estima que
alrededor del 44.4% de la población en la región vive con esta condición, la
prevalencia más alta a nivel global, impulsada por factores como cambios en el
estilo de vida (sedentarismo), diabetes tipo 2, sobrepeso y obesidad.
En
México, esta cifra alcanza aproximadamente el 44.6%, lo que refleja la magnitud
del problema en el país y su estrecha asociación con estas alteraciones
metabólicas, reforzando la necesidad de impulsar estrategias de prevención y
diagnóstico oportuno2.
La
condición hepática asociada a disfunción metabólica (MASLD) afecta actualmente
a cerca del 30% de la población mundial, posicionándose como una de las
principales causas de daño hepático crónico (cirrosis hepática). Se estima que
entre un 20% y 30% de estos pacientes puede desarrollar una inflamación del
higado (MASH), y una proporción relevante progresará a fibrosis, una etapa
clave que determina el riesgo de complicaciones graves1.
La MASLD se desarrolla cuando el hígado
acumula grasa, generalmente asociada a factores como una alimentación
inadecuada, sedentarismo o genética. En algunos casos, esta condición puede
progresar a una etapa inflamatoria conocida como MASH. Si la inflamación
persiste, el organismo responde generando tejido cicatricial (fibrosis), lo que
con el tiempo puede comprometer la función hepática y derivar en complicaciones
como cirrosis, hipertensión portal (formación de varices en esófago y estomago)
e incluso cáncer de hígado.
Durante
muchos años, la biopsia hepática fue el principal método para evaluar el grado
de daño en el órgano. Sin embargo, en la actualidad existen alternativas no
invasivas que permiten obtener información clínica relevante de forma más
segura y accesible.
A través
de análisis de sangre especializados, es posible identificar biomarcadores
asociados al proceso de fibrosis, lo que ayuda a estratificar el riesgo de
progresión de la enfermedad.
Por otro
lado, tecnologías avanzadas de ultrasonido permiten evaluar tanto el porcentaje
de grasa en el hígado como la rigidez del tejido hepático (dureza); a partir de
cómo se comportan las ondas sonoras al pasar por la región estudiada del hígado
estos estudios generan datos precisos y medibles semejantes a los obtenidos con
métodos como Resonancia Magnética que ayudan a identificar cambios en su
estructura desde etapas tempranas, sin necesidad de procedimientos invasivos.
“El
principal desafío es que muchos pacientes no presentan síntomas, lo que retrasa
el diagnóstico. Hoy contamos con herramientas que permiten evaluar el estado
del hígado de forma rápida, precisa y sin intervenciones invasivas, lo que
cambia por completo el abordaje clínico”, señaló el Dr. Ulises Barajas, Médico radiólogo intervencionista con experiencia
en diagnóstico de enfermedades hepaticas por imagen.
Aumentar
el conocimiento sobre las enfermedades hepáticas y sus factores de riesgo
permite que más personas tomen decisiones informadas sobre su salud, incluso
antes de presentar síntomas. Promover revisiones periódicas, así como adoptar un
estilo de vida más saludable, como hacer ejercicios de resistencia y
sobrecarga, puede marcar una diferencia significativa en la mejora de la
situación hepática y que debe ser evaluada con una de detección temprana para
prevenir complicaciones a largo plazo.
Por su
parte, Carlos Rojas, Director de
Ultrasonido de Siemens Healthineers para Latinoamérica añadió: “Nuestra
misión es que la tecnología facilite el acceso a diagnósticos oportunos.
Apostamos por soluciones que permitan identificar riesgos desde etapas
tempranas y acompañar a los pacientes en la toma de decisiones informadas sobre
su salud. La atención hepática está evolucionando hacia modelos más preventivos
y no invasivos”.
En el
contexto del Día Mundial del Hígado, los especialistas recomiendan que
personas con factores de riesgo como sobrepeso, obesidad, diabetes o síndrome
metabólico consideren evaluaciones periódicas. La combinación de pruebas de
laboratorio y estudios de imagen puede ser clave para detectar la enfermedad a
tiempo y prevenir su progresión. Para más información, visite http://www.siemens-healthineers.com.